Malcriar a los hijos
No hay duda de que los padres aman a sus hijos y quieren que tengan todo lo que a ellos les faltó. Sin embargo, eso tiene un precio. Muchos padres bien intencionados terminaron malcriando a sus hijos a tal punto que los niños ni siquiera están contentos con todo lo que tienen. Como consecuencia, nunca estén satisfechos y siempre quieran más. Lo que necesitan no es otra chuchería, sino que sus padres les dediquen tiempo. Piénsalo de esta manera: ¿cómo van a prepararse para las decepciones que enfrentarán en la vida -- o aprender a estar agradecidos por algo?Disciplina inadecuada
Cuando eres demasiado flojo para disciplinar a tus hijos como corresponde, les legas el pequeño demonio que has creado a tus parientes, a los maestros, a los entrenadores y a los padres de sus amigos. No está bien permitir a tus hijos que traten tu casa como si fuera un castillo inflable, porque así es como tratarán las casas de los demás. También deberían comportarse mucho mejor cuando salen de visita. He vivido esta pesadilla personalmente, cuando el mismo niño trató mi sofá de $1,500 como si fuera un trampolín y llamó "fea" a mi hija cuando los niños estaban comiendo la cena. Todo en un lapso de 15 minutos. Si no disciplinas a tu hijo, alguien más lo hará; y no te gustaráNo participar en su vida escolar
La escuela es el lugar donde tus hijos pasarán más tiempo, aparte de tu casa. También es el lugar que más determinará su vida, tanto por sus maestros como por sus compañeros. Dicho esto, ¿cómo puede no interesarte participar en lo que allí sucede? No importe cuál de los padres lo haga: tu familia necesita tener presencia en la escuela. Y no recurras al trabajo como excusa: tómate un día de vacaciones si es necesario. Verás de inmediato que es tiempo bien invertido. También deberías comunicarte seguido con su maestra, al menos por correo electrónico. Es un buen recurso para que la maestra vea que te interesas en el desarrollo de tu hijo y además puede ponerte sobre aviso ante cualquier situación preocupante que lo pueda afectar. Es posible que la maestra cumpla un rol mucho más activo en la relación con tu hijo si sabe que estás controlando todo de cerca.Elogiar la mediocridad
Aunque todos queremos alentar a nuestros hijos para que les vaya bien y desarrollen su autoestima, no hay que pasarse de la raya. Reforzar la autoestima del niño es fabuloso, pero hacer una gran celebración por un logro mediocre distorsiona su visión de lo que es un logro verdadero. Un ámbito en el que veo esto es en los deportes. Entregar un trofeo sólo por participar a todos los competidores de más de 6 años termina por devaluar el significado de un trofeo real. Ocurre en mi propio hogar. Aunque yo estaba en contra de que le entregaran trofeos al equipo de básquetbol de mi hijo de 7 años, unas pocas mamás rechazaron la propuesta. Mi hijo ha practicado deportes durante exactamente cuatro temporadas y ha recibido más trofeos que yo en 40 años. Hay algo que no encaja.
No dar a los niños suficiente responsabilidad
Los niños no deben esperar que se les pague por hacer tareas del hogar. La casa no es un hotel. Dicho esto, darles una mensualidad es buena idea... pero por trabajo extra. Deben hacer lo que les corresponde como parte de la familia. Si crecen sin responsabilidades, ¿cómo esperas que conserven un empleo u obtengan un título en la universidad? Cuando tengan la edad adecuada, asegúrate de que te quiten parte de la carga en las tareas del hogar: desde descargar el lavavajillas hasta recoger los excrementos del perro. No son tus esclavos, pero tampoco están de vacaciones
No ser un buen esposo o una buena esposa
Cómo tratas a tu cónyuge influye mucho en la manera en que los niños formarán relaciones, especialmente como adultos. Si tratas mal a tu cónyuge, o si tu única forma de resolver diferencias es gritando, estás enseñando a tus hijos a manejarse de la misma manera. Los niños aprenden más de observarte que de escucharte. Si tratas a tu esposo o esposa con amor y respeto, ello les hará ver también el valor de su familia. Además, los hará sentir que su familia es un refugio seguro en un mundo que puede ser lóbrego y atemorizante.
Fijar expectativas poco realistas
Cuando tratas con niños, debes establecer expectativas razonables, especialmente en el caso de los más pequeños. Si quieres salir a cenar y esperas que tu hijo de dos años se quede sentado como un principito, prepárate para una gran decepción. Y si tienes visiones de tu hijo como gran estrella del fútbol americano cuando él pesa 80 libras y le gusta tocar el clarinete, debes reajustar las expectativas. No esperes lo imposible de tus hijos: la única expectativa a la que nunca debes renunciar es a que sean felices.
No enseñar a los niños a valerse por sí mismos
Muchos padres tienden a tratar a sus niños como si fueran bebés y atender a cada una de sus necesidades. Ello desvaloriza el trabajar con esfuerzo e independizarse a medida que se convierten en adultos. Temo que estamos criando una generación de timoratos. Los niños de la actualidad esperan que hagan todo por ellos, desde limpiar su cuarto hasta consolarlos. Enseñarles a ser fuertes y hacer las cosas por su cuenta no significa que los ames menos; significa que los amas más.
Forzar gustos en los niños
Hay que dejar que los niños sean niños. Los padres no deberían forzar sus gustos o sus perspectivas adultas de la vida en sus hijos. Que el sueño de tu vida haya sido casarte con un millonario no significa que tu hija de cuatro años deba llevar puesta una camiseta con la leyenda "Futura esposa trofeo". Lo mismo vale para los aros múltiples en las orejas: eso es lo que quieres tú, no ellos. Hacer que tus hijos conozcan tus pasiones es maravilloso, pero déjalos convertirse en ellos mismos mientras crecen. Y sí, esto va dirigido a los padres patéticos que quieren convertir a sus hijos en estrellas. Ya es bastante difícil para los niños descubrir quiénes son en el mundo sin que intenten convertirlos en lo que ustedes no pudieron ser.
No cumplir con lo dicho
Algunas veces tengo problemas con esto. Si les dices a tus hijos que los castigarás si vuelven a pintar el perro del vecino, más te vale hacerlo. Lamentablemente, cumplir con los castigos o promesas hace tu vida un poco más difícil, pero generar confianza es lo más importante. Si no eres fiel a tu palabra, los niños supondrán que todo lo que dices no tiene ningún valor. Entonces tendrás un gran problema en tus manos. Terminarás con niños que no confían en sus padres.
A propósito de un tema que escribí acá hace unos meses, me llamó la atención el argumento de muchas mamás: “Son niños, no molestan…”, como si el sólo hecho de tener menos de una cierta cantidad de años bastara para que griten, pateen, interrumpan, ensucien… Lamentablemente, no es una ley establecida ni natural, por lo tanto, a la mayoría de los no papás de esos niños les molesta esas acciones y es más, se piensa de ellos que son “malcriados”.
Tampoco se dan cuenta de que siendo excesivamente permisivos lo único que consiguen es que sus hijos no gocen de la simpatía del resto y finalmente resultan niños antipáticos, no siempre bienvenidos. Y no es que se trate de demonizarlos, pero hablando de casos extremos, la mayoría comparte esta postura, aunque no la exprese libremente porque no es políticamente correcto.
Para que no se transformen en padres de hijos antipáticos, les doy algunos tips, porque seguramente, no lo hacen a conciencia.
1. Los niños son generalmente bien recibidos en todas partes, sobre todo en reuniones familiares y de amigos más ímtimos. Pero no lo son en la oficina (más aún si gritan, lloran y toman todo), en reuniones de trabajo y en general, en cualquier junta con un propósito determinado y que por su presencia, se desvirtúa.
1. Los niños son generalmente bien recibidos en todas partes, sobre todo en reuniones familiares y de amigos más ímtimos. Pero no lo son en la oficina (más aún si gritan, lloran y toman todo), en reuniones de trabajo y en general, en cualquier junta con un propósito determinado y que por su presencia, se desvirtúa.
2. Puede que para las mamás sea muy cómodo y les de lo mismo dar pecho en cualquier lugar. Sin embargo, para los “espectadores”, sobre todo si no somos de confianza, es lo más incómodo que hay. O sea, sentarse en un lugar a tomar un helado con el pololo y que se instale al frente una mujer desconocida y a vista y paciencia de todos, saque una pechuga y alimente a su guagua, puede ser muy natural, pero no es lindo, de verdad.
3. Los niños que no se comportan en la mesa incomodan. Tratar de comer y compartir con los amigos y la familia mientras un o unos niños gritan, lloran y acaparan la atención de todos, es insoportable. Peor es cuando los papás, al tratar de calmarlos o darles en el gusto, también se transforman en floreros.
4. Papás, entiendan que sus hijos son el centro de su universo, no del universo. Está bien que ustedes les presten toda su atención, pero no deben pretender que todo el mundo viva pendientes de ellos.
5. Retarlos frente a todos, incluso interrumpiendo al resto, es tan feo y mal educado como pelear con la pareja en público y tan humillante para el niño como para el adulto “retador”.
6. No todas las cosas que hacen sus hijos son taaaaaaaan chistosas para el resto. Esperen a que las personas se rían espontáneamente con sus hijos y no acosen a sus amigos y familiares con “las gracias del niño”.
7. Aunque les suene mosntruoso, no a todas las personas les fascinan los pequeños como a ustedes, aunque se trate de sus hijos. Traten de ser empáticos y ponerse en el lugar de los otros. Lo no papás de sus hijos no tienen la obligación de tener ánimo para ellos las 24 horas del día, los siete días de la semana y eso no quiere decir que no los queremos.
8. Quizás a ustedes les da lo mismo que sus hijos les tire el helado encima o se limpien la nariz en su ropa, pero el resto no tiene porqué aguantarlo. Lo mismo ocurre con las cosas de las casas ajenas. Si no les importe que destrocen su casa, no quiere decir que tienen derecho -sólo porque son niños- de hacerlo en casas de otros.
9. Las caretras, los autos, las llaves, los celulares, las billeteras y las pertenencias de los amigos y familiares NO SON JUGUETES. Si ustedes los dejan jugar con sus pertenencias es otra cosa.
10. No siempre tenemos ganas o tiempo para entrenar a los niños en sus primeras llamadas telefónicas, así que no siempre es bienvenida la frase “hable con la tía…” mientras se le pasa el teléfono.
11. No nos obliguen a decir que sus hijos son preciosos. Basta con que para ustedes lo sean.
12. Piensen que la mayoría de sus amigos y familiares aman a sus hijos, pero sólo son hijos de ustedes.
13. Por último, tengan presente que un hijo malcriado es un potencial niño insoportable, que no va a caer bien en el colegio, en el barrio ni en ninguna parte. O es que acaso ¿nunca han pensado miles de veces lo exquisitos que son esos pequeñitos educados y tiernos?